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Un vuelo perfumado de luz y color

 

Susie Gadea es una reconocida individualidad con amplio desenvolvimiento en nuestro medio isleño. Su renombre se asocia sobretodo al diseño gráfico y a la comunicación, girando de repente hacia la pintura, como completud de sus ciclos existenciales. Ciclos, que la vinculan desde el Perú nativo hasta una Australia donde crece y se forma como creadora. Luego fija su residencia en el país dominicano donde establece fecundos amarres afectivos, familiares y profesionales. Aquí, también el retorno que se transcribe con gamas y esencias encuentra espacio. Se trata de un reasumir lo nunca olvidado, lo que late y se deslinda desde la amplitud del arte ejercitado como experiencia.

Apacible, reflexiva y decididamente artista, Susie Gadea se ha devuelto hacia el eje espiritual de la esencialidad, originando un renacimiento de sí misma. Sus cartas visuales forman parte de la corriente desmaterializada y universalista que tiene como voz moderna a Vasili Kandinsky, con su tratado “De lo espiritual en el arte”, publicada por vez primera en 1910. Pero a más de esa adhesión a gran distancia epocal, esas cartas suyas irrumpen como un canto personal y neoabstracto, henchido de doble luz -la física y la espiritual- así como del perfume trasbordado desde la misma piel que es canal común del corazón.  
Creadora desde la raíz, que consolida la formación y el ejercicio, es más artista desde que decidió entregarnos sus cartas visuales con las cuales renace. Susie Gadea establece un hilo conductor impulsado por un primer texto ejecutado como necesidad para un espacio cotidiano y laboral. Después del discurso titulado “Conexión” (exposición de 2001) que sincroniza con este otro llamado “La danza detrás de mis ojos”, por esa consistencia de acudir a las fuentes menos materiales u objetivas y elegir, como testimonia, la simplicidad, la ligereza y la tranquilidad para encontrar el viento y elevarnos con alas de luz.

En sus cartas pictóricas, Susie Gadea asume un canto rebozado de indicadores espirituales que se traducen, como metáforas de matices y formas que se insinúan desde sí mismas, sin una traducción exacta. Percibimos la presencia de un ámbito referencial, pero es pura percepción. Descubrimos alusiones que nos parecen reales, pero todo resulta espejismo, un algo ilusorio. Contemplamos el elemento métrico y surge la señal informalista, pero lo uno y lo otro es insinuación en una totalidad fluida, refulgente, multiforme y perfumada de cosas que resultan ni reales, ni imaginadas, sino de cosas sentidas y desbordadas, desde el espíritu, como estados esencialmente puros.

 

Danilo de los Santos
ADCA/AICA
Santo Domingo, 2004


Danilo de los Santos es miembro de la Asociación Dominicana de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Ocupó la cátedra de Historia y dirigió la Facultad de Arte de la PUCMM. Fue editor de la revista Eme-Eme, Estudios Dominicanos. Ha publicado numerosos artículos y estudios especializados sobre el arte dominico-haitiano.